Chaplin y las máquinas: Tiempos Modernos

Este domingo 10 de mayo, Cine Colombia de Cacique presenta a las 11 de la mañana la función única de “Tiempos Modernos”, como parte del ciclo Chaplin.

 

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En 1936 el sonido invadió las salas de cine y Chaplin no tuvo más remedio que ceder ante los caprichos de la industria y los deseos del público; así que hizo Tiempos Modernos, una épica película que sigue manteniendo el espíritu del cine mudo en blanco y negro con momentos de alegre sonido en los cuales se escucha al mismo Vagabundo cantar. En este filme que se podrá ver el domingo 10 de mayo en las salas de cine colombianas se puede disfrutar lo que su protagonista describió como “una cruzada de la humanidad en la búsqueda de la felicidad”, pues es el momento en el cual los hombres se enfrentan a la llegada de la industrialización y a la depresión económica, instantes perfectos para la reivindicación del amor.

Un empleado ejemplar trata de cumplir a cabalidad con metas de trabajo infernales en una fábrica, la presión por la ejecución perfecta lo lleva a un colapso nervioso y termina en el sanatorio. El vagabundo tras salir del hospital, termina en la prisión y al ser liberado se ve obligado a volver a las calles a causa de la crisis que enfrenta a los estadounidenses con un largo periodo de sequía económica. Empeñado en volver a la cárcel, pues es el único lugar donde se siente a gusto y no pasa por necesidades, comete un robo y mientras es trasladado en el carro de sus carceleros conoce a una habitante de la calle que lo conquista, encontrando así razones para esforzarse y sonreír.

¿Hasta dónde nos lleva el afán por ser completamente efectivos? ¿Debemos ser perfectos para no ser reemplazados por un robot? ¿Necesitamos tiempos de esparcimiento o los superiores pensarán que estamos abusando de su generosidad? Estas, entre otras preguntas, son las que se plantea Chaplin mientras pasan los 87 minutos de Tiempos Modernos. Los interrogantes llegan hasta el punto del absurdo, pues al dueño de la fábrica donde trabaja el vagabundo le ofrecen un robot que alimenta a sus empleados para que estos puedan seguir con su trabajo; la escena lo puede llevar hasta las lágrimas, pues el resultado nefasto solo puede ser risible al ver que la historia hecha hace 79 años tiene vigencia en cada uno de nuestros días laborales.
 
Las fábricas y las grandes líneas de producción son retratadas por Chaplin como monstruos en los que a punta de palancas, ruedas, tornos enormes y otros ensambles, son capaces hasta de tragarse a los humanos. Además, el jefe –interpretado por Henry Bergman-, es la inspiración del gran hermano pues aparece en enormes pantallas y controla a sus empleados con cada respiro; para él cada movimiento debe ser vigilado pues cualquier desliz puede significar la quiebra absoluta.

 

 

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