El Festivalito Ruitoqueño, Encuentro de Voces y Sentimientos

Corría el año 1991 y el dueto “Germán y Gustavo” no clasifica para participar en el Festival del Mono Núñez, que se celebra todos los años en Ginebra, Valle del Cauca. Entonces, amigos y músicos de la región molestos por tan injusta decisión y como desagravio deciden organizar una reunión musical. El siempre recordado Carlos Gabriel Acevedo ofrece realizarla en el quiosco de su finca Villa Leo, ubicada en Ruitoque bajo. Manuel Rey aporta la sabrosa carne de dos camuros y los restantes amigos, el sacrificio de aportar el calor de unos aguardientes. Ante el grato resultado de la reunión, uno de los asistentes sugiere reunirse de nuevo el próximo año, por la misma época y en el mismo sitio, con la complacencia de Carlos Gabriel Acevedo.

La cantante santandereana “María Mulata”  durante su actuación en el Festivalito Ruitoqueño

La cantante santandereana “María Mulata” durante su actuación en el Festivalito Ruitoqueño

Frente al hecho indiscutible de consolidarse la celebración cada año y su paulatino crecimiento, nacen como operadores del Festivalito Ruitoqueño un grupo de amigos fieles a la música, quienes de a poco se constituyen en los generadores y responsables de crear la estructura formal que garantiza el pleno éxito y la permanente realización de tan extraordinario evento musical.

En la medida en que cada año se realiza el evento, se incrementa el interés de las agrupaciones musicales por asistir, circunstancia que obliga a los organizadores a adelantar una audición previa en las instalaciones del Auditorio Menor de la Unab, destinada a calificar el desempeño de cada aspirante y así poder seleccionar a los mejores. De otra parte, se crea un espacio orientado a presentar artistas reconocidos a nivel nacional e internacional, tales como María Isabel Saavedra, los Hermanos Martínez, María Mulata, Nueva Gente, Jorge Velosa, Mauricio Ortiz, Ruth Marulanda, Jessica Jaramillo, Cimarrón , entre otros, decisión que incrementa aún más el nivel musical para deleite de los asistentes. Vale la pena observar que, a diferencia de la totalidad de festivales y programas similares que se realizan en nuestro país, quienes participan en el Festivalito Ruitoqueño no se ven sometidos a la dura presión psicológica que genera actuar en forma competitiva, se limitan a interpretar las canciones por el placer de ser escuchados por un exigente público.

Los niños son los grandes beneficiados con el ambiente y la influencia musical que irradia el Festivalito, motor de desarrollo cultural en municipios como Piedecuesta, San Vicente, Gamarra, Sabana de Torres y muchos más de nuestra geografía colombiana. Niñez y juventud que orienta su actividad musical en lograr una participación cada año. Es tan importante lo que sucede con la vinculación de los niños y jóvenes, que entre los participantes tanto en la audición como en la programación oficial del Festivalito, representan el 60% de las personas allí reunidas.

Como complemento del delicioso manjar con el cual se deleitan los asistentes, cada año se rinde un homenaje a aquellos que han dedicado buena parte de su vida a labrar el crecimiento de nuestra música, reconocimiento más que merecido que ha recaído en personas como Francisco Navarro, Rubén Darío Gómez, Alfonso Guerrero, Francisco Durán Naranjo, Carlos Acosta, Edwin Castañeda y el Dueto Manna, entre otros.

Cabe destacar que quienes asisten puntualmente año tras año, conforman un grupo de personas que se han acostumbrado al riguroso ambiente que la organización exige en el momento en que los artistas realizan su intervención. De este público brillan con luz propia personas que se trasladan de diferentes ciudades del país, atraídas por la magia que transmite el evento.

Un ejemplo de dedicación y de entrega en la búsqueda de lograr la plena optimización para la realización del Festivalito, lo conforman Luis Carlos Villamizar, Fernando Remolina, Quique Meza, Roberto Villamizar y Puno Ardila, acompañados siempre por su enorme esfuerzo, con una devoción y entrega digna toda de la mayor admiración y respeto, que se incrementa por las permanentes dificultades en la obtención de los recursos que tal empresa requiere.

Intentar recordar en pocas palabras lo que ha significado el desarrollo y crecimiento de tan maravilloso evento musical, invita con nostalgia a recordar personas que, de una u otra manera mantuvieron una permanente conexión con el Festivalito y que hoy, desde el más allá, hacen fuerza para que este hermoso encuentro siga vigente: Carlos Gabriel Acevedo, Jesús Villamizar, Gonzalo Ruiz, María Victoria Prieto, Francisco “Quico” Navarro y José Joaquín Gómez.


“…con nostalgia recordamos a personas que, de una u otra manera mantuvieron una permanente conexión con el Festivalito y que hoy, desde el más allá, hacen fuerza para que este encuentro musical siga vigente: Carlos Gabriel Acevedo, Jesús Villamizar, Gonzalo Ruiz, María Victoria Prieto, Francisco -Quico- Navarro, José Joaquín Gómez, entre otros”


De izquierda a dercha: Luis Carlos Villamizar, el maestro Nilson Guerrero (homenajedo), Puno Ardila, Roberto Villamizar y Kike Mesa

De izquierda a dercha: Luis Carlos Villamizar, el maestro Nilson Guerrero (homenajedo), Puno Ardila, Roberto Villamizar y Kike Mesa

Los organizadores garantizan la máxima exigencia sonora respaldados en la firma santandereana JJ Sonido,  complementada con la inapreciable calidad profesional de Mario Serrano, quienes graban todas las interpretaciones de las agrupaciones invitadas, trascendental labor que permite seleccionar las mejores canciones para convertirlas en un CD de sonido incomparable, que en el día de hoy no ha sido posible producirlo por falta de recursos.

Para rematar este análisis histórico del maravilloso encuentro de instrumentos y voces intérpretes de la música colombiana, se genera un reconocimiento a quienes se han constituido en valioso soporte para garantizar su realización: la Universidad Autónoma de Bucaramanga Unab -en cabeza del Dr. Rafael Ardila Duarte, Presidente de la Junta Directiva; Dr. Alberto Montoya Puyana, Dr. Gilberto Ramírez Valbuena-, hotel La Triada, García Vega, Cámara de Comercio de Bucaramanga, Instituto Municipal de Cultura, Ministerio de Cultura, Gobernación de Santander y otras entidades estatales y privadas, a quienes los organizadores, el público y los participantes les deben un caluroso aplauso de agradecimiento. Hoy, las notas musicales y el cálido mensaje del Festivalito han sido trasladados al Centro Cultural del Oriente Colombiano, acogedor lugar que habrá de reemplazar las sedes campestres, en la búsqueda de mejores horizontes que sirvan de atracción para lograr una mayor asistencia de los bumangueses.

Por: Eduardo Villamizar Mutis


La Fundación Armonía, organizador del Festivalito Ruitoqueño, trabaja arduamente por la promoción de la música colombiana en Santander. Para más información visite www.fundacionarmonia.org

 

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