El próximo sábado 15 de agosto, en Cine Colombia, la MetOpera presentará La Viuda Alegre, una opereta con alma de teatro musical

El espectáculo que fue la sensación la pasada temporada de la MetOpera regresa a la pantalla grande: La viuda alegre, de Susan Stroman –ganadora de 5 premios Tony por musicales de Broadway como The Producers. Traducción al inglés por Jeremy Sams y con subtítulos en español.

La soprano norteamericana Renée Fleming protagoniza a la millonaria Hanna Glawari, que tiene cautivada a la sociedad parisina durante la Belle Epoque. “Es difícil imaginar una viuda más alegre que Renée Fleming”, publicó The Huffington Post. Y para el diarioThe New York Times, el triunfo de la diva se debe a que “logra transmitir la elegancia y el glamour de Hanna, también sus sentimientos persistentes por Danilo y la confusión acerca de qué hacer con su vida”.

Los amantes del diseño de modas descubrirán el suntuoso vestuario de principios de siglo XX diseñado por William Ivey Long: un majestuoso vestido de luto, típicos atuendos de cabaret con capas de encaje y colores encendidos, escotes profundos y piedras colgantes, corpiños y corsets, hombros descubiertos, guantes, sombreros con toques emplumados y elegantes uniformes militares.

Se unen la ópera y el teatro musical
Stroman llevó el estilo de los musicales de Broadway a la Ópera Metropolitana de Nueva York. “Es un regreso a los tiempos en los que había un intercambio de talento más libre entre la ópera y Broadway”, explica el gerente general de la Met, Peter Gelb. La estrella de teatro musical Kelli O’Hara también aporta a la fusión de géneros. Ella está en el papel de Valencienne, la ingenua esposa del embajador de Pontevedro que coquetea con un joven francés pero es demasiado “respetable” para sucumbir. En su primera ópera, “O’Hara es una pequeña revelación”, escribió The Huffington Post. “Hace que la transición de Broadway a la ópera de la Met parezca tan fácil como un viaje en metro”.

La Viuda Alegre, que el compositor austro-húngaro Franz Léhar estrenó en Viena en 1905, fue uno de los éxitos teatrales más grandes de la época. Y responde muy bien a esta unión de géneros por sus melodías pegajosas y coreografías al estilo de Broadway. También gracias a una trama cercana y fácil de comprender. La historia transcurre en la embajada de Pontevedro en Francia, entre elegantes salones y lujosos candelabros y una terraza con vista a la Basílica del Sagrado Corazón en París. Hanna Galwari ha heredado una gran fortuna de su difunto esposo, el hombre más rico de la república. El Barón Zeta está decidido a evitar que Hanna se case con un extranjero durante su estadía en París, pues eso significaría un desfalco económico nefasto para su país

No se la pierda
El 15 de agosto será la retransmisión de esta popular obra romántica y una oportunidad para oír en sonido Dolby 5.1 las famosas melodías de Léhar –incluyendo el “Vals de la Viuda Alegre” que Hitchcock inmortalizó en su película Shadow of a Doubt, “La Canción de Vija” y “Me encontrarás en Maxim’s”. La diva norteamericana, Renée Fleming, en el papel protagónico, dice que “la mayoría de las personas no se dan cuenta, hasta que ven toda la ópera, cuántas melodías famosas vienen de esta obra”.

Fleming encarna a Hanna Glawari, la mujer que acaba de enviudar del hombre más rico de Pontevedra (país imaginario) y cuyos amoríos atentan contra la economía de su pequeña nación. “Fleming nació para este papel”, dice Stroman, “y hay una gran química entre ella y Nathan Gunn”, el apuesto barítono norteamericano que será su principal pretendiente.

La fiebre de ‘la Viuda’
La Viuda Alegre es uno de los pináculos de una escuela de teatro musical explotada a principios del siglo XX por compositores como Oscar Strauss y el húngaro Imre Kálmán, entre otros. Es la obra más famosa de Lehár y un favorito del público que llegó a montarse en Europa más de 8.000 veces sólo durante los primeros 20 años, a partir de su estreno de 1905.

La bonanza taquillera de La Viuda Alegre trascendería los teatros de los países de habla alemana. También en Londres y Estados Unidos se convertiría en un éxito masivo, produciendo incontables montajes e incluso comenzando tendencias en la moda. Sombreros y corsés al estilo Merry Widow se veían por todas partes; musicales de Broadway surgieron inspirados en la historia y también películas de cine. Incluso Ingmar Bergman soñó con llevar la obra al cine con letras de Stephen Sondheim, pero el proyecto no pasó más allá de las conversaciones.

La Belle Époque
Los diseños al estilo art-nouveau de Susan Stroman recuperan una estética artística y de la arquitectura que nació en Europa a principios del siglo XX con la intención de producir diseños genuinamente modernos en lugar de imitar estilos de otras culturas y tiempos. El vestuario y la escenografía de esta producción reviven escenas de esa glamurosa París cuando las mujeres lucían intrincados peinados y vestidos con fluidas figuras orgánicas.

Susan Stroman habló sobre la escenografía que ambienta el romance. “Las primeras escenas son en la embajada de Pontevedra, donde los hombres cortejan a Hanna. Después estamos en el jardín de una casa de verano de Hanna, bajo la luz de la luna, las sombras de los árboles, rodeados bancas de piedra, estatuas antiguas y un gazebo, desde donde se ve la vista de París a lo lejos. Luego pasamos al restaurante-bar Maxim’s, célebre por esa época, donde suceden los coqueteos entre los personajes y las identidades equivocadas en medio de las bailarinas de cancán.

 

INFORMACIÓN SUMINISTRADA

0 Comentarios

Sin comentarios!

Sin comentarios por el momento, puedes ser el primero.

Enviar comentario

Tu email no será visible. Requerido *