Reseña de “El maestro del dinero” Occupy Wall Street y la ira pasan al centro del Showbiz

Recientemente se llevó a cabo la edición número 69 del Festival de Cannes y entre los descubrimientos cinematográficos que se hallaron en esa versión estuvo la nueva película de Jodie Foster. En esta ocasión, la ganadora de dos Premios Oscar como mejor actriz principal se ha sentado en la silla de la directora, (es un hecho que este año las mujeres que están detrás de la cámaras impondrán su presencia en los estrenos de cine.) y une fuerzas con dos de los rostros más importantes del Hollywood de las dos últimas décadas, George Clooney (quien también es co-productor) junto a Julia Roberts y la estrella emergente Jack O’ Connell.

El filme cuenta el relato de Lee Gates (Clooney) un grandilocuente gurú financiero quien presenta un programa televisivo llamado Money Monster en el que informa y plantea comentarios sobre las diversas inversiones que se cocinan en el hervidero de las bolsas de valores de Wall Street junto con algunos aspectos rimbombantes como hacer coreografías de baile y usar atuendos estrafalarios. Unas emisiones atrás, Gates había comentado que una de las mejores oportunidades para que los interesados a invertir su dinero, lo podían hacer en acciones de IBIS Global Capital. Sin embargo, poco tiempo antes de la grabación de su última grabación en vivo de su programa, las acciones de esta compañía habían caído debido a un supuesto fallo en el algoritmo matemático de la negociación. Este hecho provocó las pérdidas millonarias de distintas personas.

La historia no hace que el espectador se demore en presenciar como el terror envuelve a los protagonistas se toma la pantalla: las instalaciones del estudio de televisión son invadidas por el joven de 24 años, Kyle Budwell (O’ Connell), una de las personas que cayó en la errada predicción de Gates sobre IBIS y había perdido los ahorros de su vida. En medio de un ataque de ira y desesperación, Budwell toma como rehenes al equipo de producción de Money Monster y descarga su enfado al encañonar a Gates. A partir de ese momento, la directora del programa, Patty Fenn (Roberts) tendrá la responsabilidad de tragar saliva, suprimir el terror y  navegar entre las posibles estrategias que harían que este joven desesperado baje la guardia y termine realizando una masacre.

Con la llegada de Budwell, la orden inmediata de la producción del programa es la suspensión del show debido a fallas técnicas de origen. Sin embargo, Budwell derriba esa orden con su furia y exige que no deben salir del aire para que cada minuto de su toma deben ser transmitidas. Entre los temas que se iban a desarrollar durante esa emisión, estaba la entrevista de Lee Gates a Walt Camby, el CEO de IBIS, para que declarara sobre este suceso, asunto que no se concreta a tiempo a causa de una misteriosa salida de Camby a Ginebra. Budwell agrede y pide a gritos una explicación de lo que ocurrió.

Frente a este panorama de tensiones, el equipo de producción se moviliza para buscar las respuestas que este verdugo millenial anda solicitando. En ese momento, Diane Lester, directora de comunicaciones de IBIS asume la vocería de la organización para dar las justificaciones y habla a través de la televisión, pero la joven profesional parece dominar muy poco las dimensiones prácticas de la arquitectura matemática que yace detrás de la supuesta razón por la que los accionistas de la empresa perdieron su inversión y su intervención es silenciada por un disparo que Budwell lanza hacia el display. A partir de ese momento, Lester ve su profesionalismo burlado y aminorado y empieza a cooperar por su cuenta para ir al núcleo original del problema. Moviliza sus redes de contacto, sin contar con el visto bueno de sus superiores, habla con sus ingenieros informáticos en Asia y con sus hackers en Islandia.

El thriller se embarca sin mucha tensión en una odisea llena de temáticas que evocan el análisis de lo sensacionalista en la pantalla como parte del show business.  Algo así como ocurrió con Christine Chubbuck, la presentadora de televisión que se suicidó frente a las cámaras a mediados de los 70. De igual manera, esta película representa un nuevo testimonio, así como lo fue en su momento Network (1976) pero subraya la reflexión sobre los golpes propinados por la especulación a Wall Street y las respectivas manifestaciones que se conformaron en calles y a través de redes sociales.

Jodie Foster trata de imprimir en esta cinta, un poco de la  esencia del suspenso de los filmes que ella había protagonizado en el pasado como “Flightplan” o “La habitación del pánico” con un ritmo de mucha velocidad. Es como si las respuestas a las grandes preguntas que sostienen el suspenso de la película se resolvieran casi de inmediato, aspecto que se convierte en un lastre que causa que la película tenga un aspecto superficial por momentos. En el tema de las actuaciones, ya es claro que tanto George Clooney y Julia Roberts poseen un espectro amplio a la hora de enfrentar interpretaciones dramáticas con rasgos recurrentes de comedia; por lo tanto, brindan trabajos bien elaborados, pero sin más asombros considerables.

 

“El maestro del dinero” se encuentra en cines.

 

 

 

 

 

 

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