Reseña: “La llegada”, la poesía de la ciencia ficción

 

Basado en el cortometraje The Story of yor Life de Ted Chiang, el nuevo filme de Denis Villeneuve proporciona una visión brillante sobre el entendimiento, el lenguaje y la comprensión, no solo con entes interplanetarios, sino con nosotros mismo como raza humana.

Denis Villeneuve cuenta con una nominación al Oscar y el respaldo de la crítica especializada que ha visto en su filmografía una visión impactante sobre la condición humana. A principios de este año se conoció que para 2016 contaba con el respaldo de Sony para dirigir su siguiente largometraje y que sería de ciencia ficción. Dicha afirmación tal vez pudo significar el ingreso de Villeneuve a las filas de las producciones más comerciales y de tipo mainstream. Sin embargo, el resultado que hemos visto llegar a las salas de cine de Colombia, desde el 10 de noviembre pasado, es una cinta con una gran poética que pone en el centro de la discusión al lenguaje, como principal arma pacífica para la resolución de conflictos.

En principio, esta película establece algunas diferencias dentro del género. Después de “Gravity”, de Alfonso Cuarón, vemos nuevamente a una protagonista mujer, pero no es ninguna astronauta, ni estratega de las fuerzas militares ni de la Nasa. Louise Banks, interpretada de manera brillante por Amy Adams, es una lingüista quien ha sido contactada para descifrar el lenguaje de unos seres extraterrestres que han llegado en naves gigantescas a distintas metrópolis de la Tierra. El espectador antes de ver la película sabe que ese es el tema titular, pero al momento de apreciarla, Villeneuve nos introduce en un pequeño preámbulo.

“La memoria es algo extraño, no funciona como yo creía, estamos atados al tiempo, a su orden”, hace parte de la pequeña disertación que Louise Banks emite al principio. Con una formidable composición musical de Max Richter, que acompaña las primeras imágenes y una gran agilidad, Villeneuve construye un holograma de la maternidad, derrumbada por la muerte de una hija. Así se presentan el amor y la desesperación, descritos con precisión glacial, pero que deja un respiro de humanidad a esta protagonista, que durante los siguientes instantes de la película actuará de manera cerebral y mecánica para descifrar el propósito de los alienígenas.

En el momento en que Louise conoce al físico Ian Donnelly (Jeremy Renner), otro profesional que ha sido reclutado como ella para interactuar con la tripulación extraterrestre, se desvela la cuestión que es el motor de “La llegada”: “la piedra angular de la civilización no es el lenguaje, es la ciencia”.

Este filme se caracteriza por dotar a la palabra y a la reflexión, por encima de lo que convencionalmente se esperaría del género Sci-Fi con persecuciones, detonaciones de explosivos y una gran uso de efectos especiales. Por el contrario, la virtud de este filme radica en la preciosista dirección de fotografía de Bradford Young, el diseño de producción de Patrice Vermette y la música del islandés Jóhann Jóhannsson que imprime una atmósfera inquietante.

Pero la joya de la película es Amy Adams, quien es la encargada de establecer esas comunicaciones interplanetarias para saber el propósito de la invasión alienígena y dar una respuesta al caos mundial que ha provocado la presencia de esas naves. Conforme esto ocurre, la protagonista sucumbe interiormente frente a una cadena intermitente de flashbacks que la conectan con la pérdida de su hija, mientras que en paralelo, ella conoce a estos entes invasores y descubre gradualmente todas las dimensiones de su manera de comunicarse. Incluso, en esta travesía por el entendimiento, se pone de manifiesto como guía esa hipótesis de Sapir-Whorf  que indica que existe una relación entre la estructura del lenguaje que un ser vivo maneja y su forma de conceptualizar el mundo. Es la filosofía, el lenguaje y el factor emocional los componentes que viajan a bordo del vehículo que le da a esta película su originalidad y un vigor que la destaca como una de las mejores películas del año.

En medio de este hervidero emocional construido por una música que trasciende y una lingüista que se conmueve a la hora de continuar el camino para descifrar los secretos de estos seres, Villeneuve también inyecta una dosis de sentido sociopolítico, que nos hizo navegar en sus pasados filmes “Incendies” y “Sicario”, al mostrar desde su perspectiva las tensiones diplomáticas y militares de los diferentes países que han recibido la llegada de esas naves y que exigen respuestas inmediatas. Esto sucede, a la par que Louise Banks trata de desvelar si estos aliens conocen la diferencia entre una herramienta y un arma.

Posibilidades del Oscar: Si La llegada se convierte en uno de los títulos más relevantes de esta temporada puede conseguir las siguientes candidaturas: mejor película, dirección, actriz (Amy Adams), guión adaptado, montaje, fotografía, sonido, montaje de sonido, diseño de producción y música.

 

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