Una experiencia  llamada “Rolling Stones”

Por Fercho Peña

El pasado 10 de marzo la banda liderada por Mick jagger se presentó por primera  vez en nuestro país, a continuación comparto detalles y momentos del concierto más importante que se ha visto en nuestro país.

Cuando me refiero a el concierto más importante visto en Colombia no es para desconocer los otros grupos o artistas que nos han visitado, tampoco para desmeritar importantes  y legendarias agrupaciones que seguramente usted y yo hemos visto,  lo que pasa es que con los Stones, Colombia  o los fanáticos del rock pudimos cumplir uno de los más grandes sueños. Lo esperamos muchos años, tal vez desde la fundación del grupo,  serían  53 años, en mi caso aproximadamente 40 años (desde que les sigo)  para finalmente poder ver al grupo históricamente más grande del mundo.

 

Comienza el sueño

Después de contar los días desde aquella primera vez en que  se confirmó ante la prensa que los Stones se presentarían en nuestro país, y después de hacer todo el “proceso” para adquirir  la entrada y esperar a que el tiempo pasara,  llegaría el tan esperado y soñado momento, el día jueves 10 de marzo se convirtió para  cerca de  45mil personas como en un día “festivo”, para mí un día para guardar en el corazón, la espera terminaba, por fin podría ver lo que por tantos años había oído en cds y acetatos, lo que había escuchado en casa de mis padres,  canciones que luego terminaría presentando en la radio y otras tantas que  sigo compartiendo  en el carro con mi esposa y mi hija ,  a tal punto que ya Juanita ( mi hija de 8 años) me habla con propiedad de sus canciones  “favoritas”, refiriéndose por supuesto  a los Rolling Stones.

 

Y llegó el 10 de Marzo

Todos los que armamos viaje para el concierto teníamos claro que después de ver la boleta de entrada mil veces, lo segundo que miraríamos ese día sería el reloj, la pregunta general  era: “¿A qué hora nos vamos para el concierto”?

Ya de camino al estadio sabíamos en el fondo que, tarde que temprano, la lluvia nos visitaría, lo que no imaginábamos es que llegaría sin camiseta de los Stones y en forma de “diluvio”, cerca de 2 horas los asistentes de todas las localidades, sin importar el valor de la boleta tuvimos que soportar un invitado en “forma” de agua que parecía no querer irse, seguramente esperaba sumarse al histórico día para que tal vez todos nosotros , los que hicimos fila e ingresamos al show dijéramos en los próximos años: “¡que conciertazo y que aguacerazo!”

Mientras la gente comenzaba a llegar al estadio, tal vez los de la zona “platino” y “cancha general”, me atrevo a decir que fueron los que más temprano llegaron. Igual lo hacían los que ya entienden que cada concierto es una oportunidad de negocio. Es así como a los alrededores del estadio se podían comprar plásticos para cubrirse de la lluvia, camisetas con infinidad  de diseños, botones, gorras y manillas. Me sorprendió que todos los que vendían plásticos aseguraban desde las 3 p.m. (hora en que llegué al estadio) que caería un fuerte aguacero, en el fondo yo esperaba que estuvieran equivocados pero al final ellos tuvieron toda la razón, cayó un aguacero que le dio un valor más importante a lo que se venía, traducción: “la lavada valió toda la pena del mundo”.

La tarde caía y la gente seguía llegando a sumarse a las largas filas para el ingreso. Finalmente llegó la lluvia y esta no tuvo piedad de nada, nos lavó a todos, mínimo de las rodillas para abajo (fue mi caso) a otros si los bañó de arriba abajo. Creo que, cerca de 2 horas, asistimos a un baño colectivo; entonces casi que como estatuas solo esperábamos que la lluvia no fuera a entorpecer el espectáculo, ya el deseo de que abrieran puertas había pasado a un segundo plano, el clamor de todos era: “ porfa ya no más, que pare de llover ya”, hasta que el aguacero se detuvo y ahí volvió mi tranquilidad.

 

Se abren las puertas

Nunca escuchamos a alguna persona de logística diciendo que las puertas las abrirían, solo sentimos que la gente se empezó a mover, filas de 5 líneas simultáneas con fanáticos de todas las edades se movían. avanzábamos en perfectos laberintos diseñados para controlar el ingreso y tener tiempo de la requisa por parte de la policía, después de avanzar ya se escuchaba por parte de la logística frases como: “por allí los de platino”, “por allá los de occidental”, “los de norte vayan por allá”.  Por fin  llegue al último control, ese en el que te revisan la boleta y miran si todo está correcto. Mostré mi  boleta y pasé a requisa, todo normal.  Me dirigí a mi localidad y me temblaba todo el cuerpo, no solo del frío sino de la emoción,  aseguré mi presencia en el concierto el día que salió a la venta en Internet. Con mi amigo Javier Rey compramos occidental alta numerada, me costó 519 mil más los tiquetes aéreos, una inversión  considerable para poder observar desde arriba y con toda la comodidad un  concierto histórico para Colombia.

 

La producción

Una vez adentro del estadio, me di cuenta que en cuanto al escenario,  nos trataron igual que en  cualquier evento de  Europa o Norteamérica. No se ahorró ningún detalle para que al final todos nos lleváramos para la vida el mejor recuerdo, un sonido impecable ubicado estratégicamente para que cada zona del estadio sintiera a la banda como si nos estuvieran tocando “al lado”, un sistema de luces que acompañaban cada riff de guitarra o cada frase cantada por Jagger , unas pantallas que presentaban el más alto nivel de resolución, en estas pantallas se publicaron las 4 canciones que estaban propuestas a votación por el público. De ahí se elegiría las más votada , tal y como lo hicieron durante la gira Olé por Suramérica .

Gracias al nivel tecnológico de las pantallas  me pude dar cuenta de detalles muy especiales,  las medias rojas que tenía el baterista Charlie Watts, los zapatos marca “Nike” que tenía Keith Richards, las manillas que tenía Ron Wood en su mano izquierda, o los tenis que Mick Jagger combinó con su variedad de  chaquetas, unos tenis hasta con “cámara de aire”.

En cuanto a la tarima, en forma de “T”, tenía en todo su recorrido  una serie de monitores de audio  y un sistema de iluminación de color blanco que terminaba en una tarima circular, todo esto diseñado para complacer cada  movimiento  y cada baile de Jagger.

Después de la presentación de la banda Diamante Eléctrico y minutos previos a la hora señalada, los ingenieros y la gente de producción de los Stones  se aseguraron de que la tarima no tuviera ni una sola gota de agua (el “diluvio” había mojado varios sectores)  al igual que se probaba para la zona del “house mix” ubicada en la mitad de la cancha el micrófono inalámbrico con el que Jagger cantaría. Los productores montaron el soporte para ubicar el micrófono a la altura de Mick. Se limpió, se revisó cada detalle del stage, todo esto coincidió con la hora del inicio. Mientras tanto el 95% de las localidades habilitadas para el público estaban ocupadas, se veía desde arriba (occidental) como la gente seguía llegando, supongo que muchos con la angustia de no perder ningún de talle, hasta ese momento ninguno nos imaginábamos las sorpresas que vendrían.

 

Y llegó la hora

Después de toda la espera en tiempo, en fila y  en lluvia , las pantallas daban  el inicio reproduciendo un vídeo que iniciaban con la típica “lengua” de los Stones  y en  el fondo la bandera de Colombia, después se abría un mapa donde se leía claramente “Bogotá” como destino, seguido a esto muchas imágenes combinaban a los músicos con autos, paisajes, imágenes de sus primeros conciertos, aparecía una guitarra  que  volaba  acompañada de muchos colores, nuevamente aparecían los músicos del grupo, hasta que en el video se leyó  en un diseño propio de una vaya de  carretera : “Bienvenidos a Colombia”, en ese momento una voz decía en inglés: “señoras y señores los Rolling Stones”, en ese segundo aparece el 1er acorde de  Keith Richards iniciando “Jumping Jack Flash”, en ese instante el estadio El Campín ya con cerca de 45 mil personas se quería caer y más aún cuando apareció Mick jagger con su pantalón negro, camiseta negra y chaqueta dorada , Jagger  ya anunciaba desde esa primera canción que estaba listo para soportar  la altura y mover su cuerpo en cada canción como si fuera un adolescente.

 

El concierto

Los Rolling Stones interpretaron 18 canciones,  lógico que una banda con 53 años de historia no le quedaría  fácil elegir 20 o 25 para un concierto.  Para mi gusto quedé feliz, aunque  su “set list”  revivió una época muy marcada por los  70 .

Abrieron con “Jumping Jack Flash, y de ahí en adelante vendrían en su orden : “It’s only Rock´n Roll”, “Tumbling Dice” , “Dead Flowers”, “Beast Of Burden”, “Wild Horses”, “Paint It Black”, “Honky Tonk Women”, “ You Got the Silver” ( cantada por Keith Richards),  “Before they make me run” ( también cantada por Keith Richards)  “Midnight Rambler”, “Miss You”, “Gimme Shelter”, “Star me Up”, “Sympathy for the devil” y finalizando con  “Brown Sugar”, ahí se despidieron para regresar minutos más tarde e interpretar: “Can’t Always Get” y cerrar con: el himno de todos “Satisfaction”.

En todas las canciones, excepto las dos interpretadas por Keith Richards, se vio a un Mick Jagger enérgico e inquieto. Recorrió la tarima de un lado a otro y de atrás hacia adelante como si tuviera 15 años, se encargó de que el público se sintiera  el más importante de la noche, cada canción era como una inyección de más energía para él. Nunca se le notó agotado por el paso de la noche y  se encargó  con lujo de detalles de que cada zona , cada sector del estadio, se sintiera bien “atendido”, por momentos me pareció ver al Jagger de 20 años, edad en la  que trataba de impresionar con su baile sugestivo pero respetuoso  y su irreverencia sin incomodar, esta sensación no me lleva más que pensar que la banda, y especialmente Mick Jagger, deben ser como de otro planeta.

Lo que vi, además de una excelente banda,  interpretando la esencia y la historia del  rock  con toques de blues, jazz, soul y rock,  fue a un grupo de músicos que además son muy buenos amigos. No se presentó ninguna situación que se viera “acomodada”, todo lo que decía Mick y todo el “juego que tenían en tarima  fue espontáneo, parecían como si 4 chicos del colegio  se habían reunido para ensayar y “molestar” y es que se notó aún más cuando Mick  Jagger los fue presentando ante el público, uno a uno, todos siempre igual de importantes tratándolos con un respeto y cariño admirable.

 

La canción votada

Fue una característica  de los Stones durante su Tour “Olé” por Suramérica que los fans votaran por un set list de 4 canciones, de ahí la canción más votada sería la elegida para la noche del concierto (todas diferentes para cada país).

Para  Colombia  se propusieron “Dead Flowers”, “Far away Eyes”, “Let it Bleed” y “Sweet Virginia”, según la votación en la página oficial de los Stones,  la más votada fue: “Dead Flowers”  la cuarta canción del show que fue  escrita por Mick Jagger y Keith Richards para el álbum Sticky Fingers en 1971 (no es por nada pero yo voté por esa canción).

 

Las sorpresas de la noche

Reconozco que para mí todo el show fue una sorpresa, lo califiqué como el concierto más importante que he visto (y he visto muchos), tener la “historia del rock” junta no es algo que se dé  tan fácil,  mientras el show “rodaba” para la quinta canción titulada “ Beast of Buden”  llegaría la primera e inesperada sorpresa de la fría noche ,  después de cantar “Dead Flowers”, la canción por la que votamos o por la que la mayoría votó en el concurso,  Jagger anunciaba en español  que tenía preparada una sorpresa muy especial , dijo que era alguien a quien quería mucho, nos recordó que era de nuestro país, seguido de esto, dio más pistas diciendo “nuestro parcero”, hasta que después de un silencio de 3 segundos dijo: “Juanes”, todo en idioma  español.

Nadie estaba preparado para ver a Juanes, sé que ninguno lo podíamos creer,  de hecho yo no lo podía creer, no había ni el más mínimo indicio de un momento como estos. Juanes apareció del fondo del escenario, saludó a todos los músicos muy cariñosamente y con ellos se dedicó  a interpretar “Beast of Buden”, ese momento quedó para la historia como si Juanes hubiese sido por 5 minutos el  quinto músico de los Rolling Stones.

Mientras Juanes cantaba  igual estaba la pregunta en la mente de todos, “pero cómo”, “a qué horas”, etcétera. Resulta que Juanes fue invitado directamente por los músicos de los Stones.  Rebeca León, manager del paisa había recibido desde enero de este año la noticia de que querían que Juanes estuviera en el concierto cantando la quinta canción del show llamada “Beast of Buden”, el interés estaba de parte y parte pero la verdad fue que todo se definió, según la manager,  solo  días antes del concierto, o sea el lunes 7 de marzo.

 

La noche avanzó

El concierto siguió con cada canción, con cada baile, saltos y movimientos de Jagger, fue tan especial que en todas las canciones hacía un comentario como buscando “charla” o  hacer una amistad  con todos, una amistad que estaba demorada por 50 años.

Con un español muy entendible  Jagger, afirmó  que había estado en  el museo de Botero, también en la plaza de Bolívar,  que había comido obleas, que había probado el “guaro” y que eso le había generado un “guayabo, además confirmó que le gustaba el café colombiano y comentó con agrado que era la primea vez que venían a Colombia. Mientras la canciones avanzaban, Jagger encontraba en su  experiencia la fórmula para hacer de la noche las más importante. El comentario general de todos en la salida era el mismo: “lo mejor que este país ha visto” y vuelvo a lo del inicio, respeto todos los artistas que han pisado este país, pero es que tener a Los Stones en vivo es tener la historia real del rock,  es un privilegio seguramente irrepetible.

 

El español de Jagger

Si algo fue una verdadera sorpresa fue escuchar a Mick Jagger hablar español, la mayoría de artistas solo se limitan a pronunciar el país donde están y listo, con Jagger fue todo diferente, aun con 53 años de historia musical y miles de conciertos realizados se nota el interés porque el público se sienta de lo mejor, a continuación les presentó un “ TOP 11” de las frases o comentarios de Jagger en español  la noche del concierto:

  • “Hola Bogotá, hola Colombia, hola a todos”
  • “Nuestra primera vez en Colombia”
  • “Gracias a Diamante Eléctrico”
  • “Esta es la canción por la que han votado”
  • “Tenemos un invitado especial para ustedes, es alguien a quien queremos mucho, es de su país, nuestro parcero, Juanes”
  • “Colombianos románticos”
  • “El grupo siempre ha contribuido a la economía colombiana, se consume 8 tazas de café colombiano al día”
  • “Esto es brutal”
  • “Cómo están bacanes?”
  • “Muchas gracias al coro de la Javeriana, muchas gracias señores y señoritas”
  • “Como esta Bogotá, del P***s, están listos?”

 

La despedida

Antes del final con “Satisfaction” los Stones nos volvieron a sorprender,  en esta oportunidad apareció un coro para el intro de la canción “Can’t Always Get”  que estoy seguro no muchos pudimos identificar, solo hasta cuando Jagger dijo: “gracias al coro de la Javeriana” ahí todos quedamos más que impactados. Yo pensé: “¿a qué horas ensayarían, como los contactaron?”, pues resulta que esto ya se estaba trabajando desde el año pasado. El equipo técnico de los Stones buscaba cantantes para interpretar la canción  “Can’t Always Get”, la persona que hizo el contacto fue el Ex director de la Fundación Batuta, fue así como los mejores 25 voces del coro de la Javeriana dirigido por Ana Paulina Álvarez cantaron en el concierto más importante de este país.

El coro fue contactado en octubre y nunca la prensa se enteró de esto porque se firmó un contrato de confidencialidad, antes de salir a la tarima, el coro se reunió en un lugar detrás de la tarima parar cantar  (un salón improvisado) la gran sorpresa fue cuando todos los integrantes del coro vieron como Jagger sacaba el celular para filmar ese ensayo, según Álvarez, lo más complicado fue que Jagger aprendiera a decir la palabra “Javeriana”.

Para cerrar el show, solo Jagger preguntó: “¿están listos”? y ahí comenzó “Satisfaction”, una versión que reunió toda la vitalidad de Jagger. Como si fuera el inicio del concierto, un público que no quería que terminara el sueño, pero que aceptaba el cierre con una de las mejores canciones de la banda. Jagger recorría la tarima de un lado a otro, Ron Wood salía adelante  con su guitarra, Keith Richards estaba como nuevo y Mick seguía bailando y saltando como un chico de 17 años. El final del concierto se marcó en medio de una fantástica quema de pólvora que salía por detrás de la tarima y que iluminaba el sueño más grande que todos habíamos tenido, con esto llegaba la siempre venia respetuosa de Ron, Mick, Keith y Charlie, frente a cerca de 45 mil personas,  una imagen que jamás olvidaremos. Ahora pienso que cuando el de “arriba” me llame, sé que me podré ir tranquilo y feliz. Vi a los Stones en mi país.

 

@Ferchopmusic

 

Fotografía: Rockolombia

 

 

 

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